lunes, 12 de marzo de 2012

Nada de Caer

Me encontraba en un ascensor. Un ascensor grande, de esos en los que entrarían dos camillas en un hospital o una mesa servida para 2 en un hotel de lujo, mas tres mozos para acomodarla una vez en la habitación.  Este ascensor que en mis sueños solía estar cayendo, sin frenos, sin alarmas de alerta y sin testigos presentes para solicitar ayuda, esta vez... esta vez esta subiendo.
Podía sentir el ascenso lento y perfecto, que se correspondía con el encendido, uno a uno de los números correspondientes a los pisos que iba dejando atrás (o mejor dicho abajo) en uno de los laterales.  Y ahí se detuvo, justo en el piso que yo, deliberadamente, había decidido marcar.
En el ascenso no estaba sola, éramos varios los que habíamos decidido subir, y bajarnos en distintos pisos, y cuando llego mi destino, sola supe bajarme sin que nadie tuviera que empujarme. Había subido, y ahora había llegado.
Walking on a dream, el tema de Empire of the Sun  con el que suena mi despertador todos los días, me trajo al mundo de lo real donde no había ascensor, ni pisos, ni gente, ni ascenso inminente.
Lo había soñado. Esta vez, como tantas otras me habían sucedido, había un  movimiento en mis sueños, y no caía, no había miedo, no había vacío, sino todo lo contrario... había un suelo firme donde desembarcar.
"Nada de caer", pensé al despertar. Eso era!!!. Mi mente últimamente  a punto de abandonar el camino para ascender había decidido, primero en mis sueños y luego en el plano real, encontrar energía, motivos, ganas y objetivos para poder subir.
Subir a los sueños, subir a las ganas, subir a las motivaciones que una vez hicieron que prefiriera un ascensor y no una escalera caracol para ir directo a mis fines, en vez de enroscarme con pequeñeces  y girar en círculos, lo que me habría dejado al borde del mareo.
La mente sabia y la energía potente que no esta dispuesta a rendirse tan fácilmente cuando uno sabe cultivarla, ahorrarla, mimarla y aprovecharla, me había dado una luz de esperanza, un empujón para seguir subiendo, una motivación nueva para conducir mi ascensor a mi antojo y voluntad. De eso se trataba, mi mente aun  dormida me estaba diciendo a los gritos : Nada de Caer.